Alfred López Mas | Congreso Internacional de Noviazgo
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« Santiago 1 dice que hay que gozarnos en las tribulaciones, muchachos. »
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« En fe todo es posible. »
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« Esta canción nace de un salmo. El salmo 10, 14. »
- 24:00InvitéFait
« La madre de Calcuta dice que cuando duele, es buena señal. »
- 43:17InvitéFait
« Fuimos creados para amar, dando el todo por el todo. »
- 48:44InvitéFait
« Dios no une personas, une propósitos. »
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Société
Radio-Canada Hermano, amigo, papá, mamá, en fin,
estamos
aquí por una sola razón, encontrarnos con Dios y aprender algo nuevo.
¿Para
qué? Para tener un noviazgo santo
y
para llegar al matrimonio santo. Sabemos que
el
Señor
siempre, a
pesar de todas las circunstancias que pasan en nuestra vida,
nos
permite pasar
por
tribulaciones, por situaciones difíciles.
¿Ya?
Santiago 1 dice que
hay
que gozarnos en las tribulaciones, muchachos.
Hay
que gozarnos
en
esas cosas que creemos que no vamos a poder superar.
Pero
créanme,
que
en fe
todo
es posible.
Por
eso yo los invito
a
que si estás alejado un poco de Dios,
si
te has ausentado un poco,
no
olvides
que
Dios
es
esa fuente de amor.
Es
esa fuente
que
te calma la sed.
Amén.
Así es
mi querido hermano,
no
te sientas solo nunca.
Aprende
a decirle al Señor todos los días,
a
pesar de todas las circunstancias, momentos difíciles, dificultades que vivamos en nuestro diario de vivir. Aprende a decirle en cada momento de tu vida
cuánto
lo amas. Decide ese momento de decirle,
te
quiero, te amo, no soy nada.
Pero
también
hay
que aprender a decirle
al
Señor
todos
los días, a cada hora, en cada momento, en cada espacio de tu vida. Decirle,
yo
te necesito. Esta canción
nace de
un salmo.
El
salmo 10, 14.
Y
es esa manera de decirle al Señor
cuánto
lo necesitamos.
De
decirle al Señor
que
Él es nuestro todo,
que
Él nos llena completamente.
La
fe convincente y esa fe debe crecer cada día
en
amor. Damos Señor
para
que nos guíes
en
nuestro camino. Bueno, quiero de manera muy especial hablarles
a
los novios que también están aquí viendo,
por
supuesto, a las novias.
En
estas
cortas
palabras que quiero expresarles,
quiero
invitar a los novios
en
esta etapa tan maravillosa entre dos personas como es el noviazgo.
Que
seamos pacientes, que se dejan abrumar por situaciones que se presentan dentro del noviazgo.
Yo
creo que, como les decía al principio, cada cosa tiene un propósito maravilloso
en
el que Dios se manifiesta.
Pero
yo quiero invitarlos muy especialmente a que
nosotros
los hombres, novios, tengamos mucha paciencia con nuestras novias. Las amemos, amemos con el alma, las amemos con todo el corazón, incluso
cuando
estén enojadas. Yo creo que ahí es cuando más tenemos que amarlas,
cuando
más ellas deben sentir nuestro amor
y
viceversa también.
Ya, no
nos dejemos llevar por la ira,
muchachos. No
nos dejemos llevar por la ira, muchachas.
Esas
cosas tienen que pasar
en
la relación.
Tienen
que aprender en el noviazgo porque quizás en el matrimonio sea mucho más difícil.
Por
lo menos yo,
yo,
yo,
yo,
Alfred,
le
digo a mi novia,
a
la persona con la que pienso casarme,
con
la que deseo y anhelo casarme. Yo le digo a ella que yo no quisiera que peleáramos,
que
tuviéramos siempre una vida muy feliz.
Pero
yo sé
que
las peleas hacen parte
de
este camino. Bendito sea Dios,
los
invito a tener más tolerancia. Los invito a tener la paciencia, la paciencia de María, la paciencia de Jesús, la paciencia de Job.
Que
las amemos y a que los amemos
en
el amor de Cristo.
Que
se pueda ver reflejado Cristo en cada uno de nosotros, en ti y en mí.
Para
que sea así.
Un
noviazgo santo, un noviazgo
perfecto,
un noviazgo
en
Dios.
Por
eso quiero decirte
que
Dios está aquí.
Dios
está aquí con nosotros. Siempre, siempre.
Tan
cierto, tan cierto como el aire, como las personas que siempre nos saludan. En una sonrisa está Dios.
En
la sonrisa de un amigo, en la sonrisa de un niño, en la sonrisa de tu madre, de tu padre. En un abrazo.
Un
abrazo que tanto nos hace falta en medio de toda esta pandemia.
Creo
que cuando salgamos de todo esto,
vamos
a darnos un abrazo en hermanos, en Cristo.
Que
vamos a sentir el calor y el amor
de
Cristo a través de ese abrazo.
Creo que cuando Él me puede...
Como
siervos inútiles,
a
muchos de nosotros
se
nos hace muy difícil caminar, ¿no?
A
muchos más que otros.
Y
más cuando vienen las tribulaciones, las pruebas.
Ya
lo he hablado al principio.
Se
presentan las situaciones
increíblemente
complicadas en nuestra vida que creemos que
no
vamos a poder superarlas.
Pero
te invito una vez más
a
seguir confiando en Dios.
A
tener la fe convencente de que el Señor lo está haciendo por algo.
Tengo
que decir
que
a pesar de todas esas cosas
y
de todas esas situaciones que tenemos que vivir en nuestra vida, de todas esas pruebas que realmente son necesarias para nuestro vivir,
vale
la pena seguirle a Cristo.
Vale
la pena seguir en este caminar.
Vale
la pena
entregarlo
todo, darlo todo.
O
sea, o todo o nada.
Hay
que entregarlo todo, muchachos.
Y me
refiero también incluso en el noviazgo.
Hay
que darlo todo.
Hay
que darlo todo, muchachos. Hay que darse.
Como
dice el himno, amor es sacrificio. Amor es aguante, muchachos y muchachas. Amor es paciencia. Amor es inmolarse. Así que hay que amarnos nada más. Solo hay que amarnos.
Miren
que Cristo murió por nosotros en la cruz. Fue el sacrificio más grande de amor.
¿Por
qué nosotros no podemos amar
a
nuestras novias, a nuestras esposas
de
la misma manera?
Y
viceversa también, mujeres. Porque no podemos amar
a
nuestro novio, a nuestro esposo de la misma forma.
Hay
que entregarnos
completamente. Así
que,
por
eso es que,
vale
la pena seguir a Cristo.
A
veces es tan difícil seguirlo a Él. Pero quien dice, lleva dolor del Señor.
Pero
es grande la recompensa que Él me dio. Encuentro palabras para expresarte.
Vale
la pena seguir.
Sí,
es muy difícil.
Tenemos
que llorar, tenemos que sufrir.
Pero
dice,
la
madre de Calcuta dice que
cuando
duele, es buena señal. Yo creo que hay mucha gente que no quiere sufrir en el amor.
Pero
así es, muchachos. Mira, hay todo lo que sufrió Cristo por nosotros.
Y
realmente, lo que nosotros vivimos,
yo
diría que no, no,
ni
siquiera es la cuarta parte de lo que pudo haber sufrido Cristo por nosotros, por amor.
Y
nosotros nos quejamos mucho porque,
porque
es que ella no me entiende, porque es que él no me entiende, porque es que, en fin, hay tantas cosas, hay tantas situaciones.
Por
eso es que hay tantos matrimonios rotos.
Pero
los invito una vez más a tener mucha paciencia, muchachos.
Y
a seguir confiando plenamente que Dios siempre va a estar ahí.
A
nuestro lado, apoyándonos en todo. Porque es que nadie nos ama como Dios, nadie nos ama como Él.
Él
siempre
nos
dice,
cuando
nos ve en la Eucaristía, cuando nos ve en una ceremonia,
Él
siempre
está
muy contento cuando nos ve, nos escucha en oración.
Cuando
nos escucha alabándolo, bendiciendo su santo nombre. Él siempre está
feliz.
Por eso nos dice
que
nadie nos ama como Él.
¿Cuánto
he esperado que viniera? ¿Cuánto he esperado que estuviera? ¿Qué
es
lo que has sufrido?
Pues
de tu lado.
Este concierto
no
puede faltar.
La
intervención, la intersección
de
nuestra Madre María.
Los
invito
a
hacer esta oración
hecha
canción
conmigo. Los
invito a decir,
oh
María, Madre de Jesús.
Como
ya saben, ella es nuestra madre.
Ella
es esa mujer perfecta
que
nació sin pecado, limpia, pura.
Y
es esa madre que, bueno, esa historia que siempre hemos escuchado nosotros, ¿no? De
ese
hombre
que
tiene a su rey
y
encuentra unas manzanas
y
quiere llevarlas
al
rey, pero resulta que las manzanas las lleva sucias.
Y
la madre del rey coge esas manzanas, las coge, las limpia, las pone hermosas y se las entrega al rey.
Y
eso es lo que hace nuestra madre.
Con
cada petición de nosotros
la
lleva nuestro Dios cada vez más hermosa, más puras, más limpias.
Por
eso es que ella sigue intercediendo por cada uno de nosotros
todos
los días. Los invito a que recemos el rosario todos los días para que
podamos
llegar
más
limpios y puros. Nuestras peticiones
al
Señor.
Bueno,
también
quiero
invitarlos también a que no dejen de estar conectados
a
este hermoso congreso
que
ha sido suscitado, por supuesto, por nuestra madre María y por nuestro padre
Dios, para
que este mensaje que tenemos para darle a todas las personas, no solo a los novios, a las novias, sino a todas las personas que puedan encontrar una manera diferente
de
conocer el corazón
de
la persona que amas,
de
conocer el corazón
de
esa persona con la que vas a pasar el resto de tu vida, el resto de tus días, con la persona que
deseaste
o deseas compartir
ese
amor tan bonito que el Señor nos regala. Pues ya les decía al principio,
cuando
el amor es de Dios,
no
hay razón
por
la cual un enojo tenga que durar tanto tiempo. Bendito sea Dios.
Pero
hay mujeres y hay hombres también, porque no voy a hablar solo de decir, porque no es que ese muchacho está hablando de las mujeres nada más. No, no, no, no. Yo creo que todos tenemos parte y parte, ¿no?
Pero
hay mucha gente que dura mucho tiempo enojada.
Y
por cosas que de pronto, por lo menos yo que he tenido la oportunidad de hablar con algunos jóvenes,
me
he enterado que no, imagínate que no le hablo a tal persona porque,
por
alguna bobada, ¿me entiendes? Que yo digo que es una bobada, bendito Dios,
y
no, y tengo 10 años que no le hablo. Dios mío, bendito.
Eso
pasa de pronto en amigos, pero de pronto en noviazgo y en esposos, a veces que duran hasta 3, 4, 5 días sin hablarse. ¿Cómo pueden hacer eso? Si están durmiendo en el mismo lugar. Entonces los invito realmente a que no. O sea, cuando de verdad amamos a las personas, amamos a la mujer, amamos al hombre, definitivamente el amor tiene que romper esas barreras, ¿no? Yo creo que es inevitable que las personas se enojen, es inevitable, ¿ya? Pero que ese enojo no sea un pretexto para
dañar
la convivencia, para dañar la convivencia entre las personas.
Hay
muchas cosas que
realmente
tenemos que aprender para poder convivir, para poder estar en comunidad realmente. Hay muchas personas que se les hace muy fácil poder estar con una mujer y viceversa también, en pareja, casados.
Y
viven maravillosamente felices, pero a otras se les complica muchísimo. ¿Por qué? Pues no sabemos. Realmente creo que tienen que encontrar la manera definitivamente de hacer una unión siempre,
como
dice el himno,
¿no?
Dios, tú y yo. Ya no es tú y yo, es Dios, tú y yo. Cuando está ese trío perfecto ahí, todo debe
manejarse más
hermoso. El camino debe ser mucho más suave. Amén.
Amén.
Listo, aquí estoy, aquí estoy.
Sí,
aquí estoy. Bueno, muy buena pregunta. Fíjate que yo decía, bueno, a mí no me han preguntado eso. Yo creo que yo me voy a salvar de la pregunta, pero fíjate, tú, Dios permitió esta pregunta ahora. Definitivamente, amigo, yo creo que hay que invitarlos, ¿no? Invitarlos primeramente a que vivan un retiro de noviazgo que es maravilloso.
Ya, el
retiro de noviazgo es
único,
muchachos. Y bueno, esta canción nace realmente en un retiro de noviazgo,
en
el que en medio de todas las charlas que se dictaron,
Dios
me permitió coger cosas muy, muy, muy importantes. Todas son importantes,
pero
Dios me ayudó a elegir frases, palabras, cosas muy, muy, muy
que
van directas
a
lo que se quiere realmente con el noviazgo.
Y
comencé en medio de, ¿cuánto fue que duró el retiro, César? Duró tres días, tres días y una noche.
Tres días. Casi
cuatro días.
Sí,
tres días. Durante esos tres días, yo fui escribiendo partes. Primero, el primer día escribí una parte, el segundo día escribí una parte, de cada charla que fue. Y entonces, por ejemplo, hay una parte que decía, de hecho, lo decía ahorita, amor es sacrificio, amor es aguante. Y esta frase nace de un misionero,
de
un misionero.
Puedes decir el nombre, puedes decir el nombre.
Sí, del misionero Faber, Faber Cárdenas. Este hombre, estábamos en una reunión
y
hablábamos precisamente en una reunión sobre retiro y hablábamos de muchas cosas, de cómo vivir un retiro, de cómo servir,
de
cómo. Y él decía, no, es que el amor es aguante.
El
amor es
fortaleza,
hay que aguantar, muchachos, hay que aguantar. Y a
mí
me quedó esa frase.
Por
eso está incluida
en
el himno. Y las demás frases también nacen, más que todo, de todas las charlas, de todas las vivencias, experiencias que tuve en el retiro con mi novia.
Y
pues nace esta inspiración, obviamente, de parte del Señor para
concluir.
De hecho, el final de la canción que dice,
fuimos
creados para amar, dando el todo por el todo. Esa fue una frase que tú dijiste, César. Fue una frase que tú dijiste que a mí enseguida
me
marcó.
Me
marcó, yo dije, no, esta frase tiene que ir en el himno. No sé en qué parte, pero tiene que ir. Es de hecho, es de hecho, Alfred, tal vez, yo digo, mi grito de guerra en esta batalla es que vale la pena enamorarse, porque para eso fuimos creados, o sea, si no entendemos que esta es la razón de ser de nuestra existencia. No es ser papá, ser esposo, ser novio, ser trabajador, tener dinero. No, no, no. Fuimos creados para amar. El resto son cosas que Dios nos da para ejercer ese don de dar el amor para el que fuimos creados y de recibir el amor para el que fuimos creados.
Entonces, cuando tú colocaste esa frase en la canción, yo dije, guau, esto resume todo lo que Dios me ha puesto en el corazón, hermano. Y de verdad que fue un acierto tremendo, tremendo, tremendo, tremendo.
No,
no, y realmente esa parte al final
ya
es la unión de muchas cosas.
Y
fíjate que dice, fuimos creados para amar dando el todo por el todo. Ya lo decía ahorita, ¿no? Y César creo que lo repitió un millón de veces.
Entonces, hay
que darlo todo, muchachos. Hay que entregarnos todo porque el amor es sacrificio, amor es inmolarse, amor es aguante. Dando el todo por el todo, tú conmigo, yo contigo, Dios, tú y yo. Ya lo decía también ahorita. Entonces, Dios siempre tiene que estar
ahí
para que todo pueda ser
perfecto.
Totalmente, totalmente, hermano. Alfred, te quería preguntar un poquito también. Bueno, antes de hacerte la pregunta,
yo
quiero, porque es que la gente ha escuchado en todos los intros, ha escuchado porque la gente dice, me acosté a dormir anoche y en vez de soñar con las ovejitas, soñé noviazgo para más. Porque en la espera entre una charla y otra, le está sonando la canción y se escucha tu voz. Entonces, queremos, hermano, escuchar de tu voz por lo menos el coro, un pedazo de este himno. Regálanos ese pedacito, por favor. Un pedacito, el que quieras.
Que
bueno, bueno, sí, sí. ¿Cómo es que
el
pianista lo sigue?
Sí,
sí, sigue la canción. La que voy a cantar. Re bemol. Súper.
Ahora
sí.
Entonces
la canción dice así, lento, vamos a cantarlo más lento que nunca.
Mostrando
la razón de amar, llevando el mensaje de Dios, construyendo noviazgos santos,
para
familias felices enseñando
a
parejas amarse en el amor. Noviazgo para más, de la mano de José, noviazgo para más, de la mano de José
y
de la mano de María. Aquí llego, digo, otra vez.
Alfred,
¿me escuchas?
Sí, sí,
ya te escucho. Ah, perfecto.
No,
te perdimos por un instante. Hermano, bueno, te quería, ya para terminar, quería preguntarte, aquí tu novia
escribió. Te
amo,
eres
mi regalito del cielo,
que
me entregó la sagrada familia de Nazaret, juntos hasta el cielo.
¿Qué
respuesta tienes para ese mensaje, hermano? Repíteme que no te escuché, no te escuché. Dice,
te
amo, eres mi regalo del cielo.
¿Qué me
entregó la sagrada familia de Nazaret, juntos
hasta
el cielo? Un mensaje que te manda Kelly.
Creo
que no me está escuchando.
No,
no, sí te
escucho, sí te escucho, ya
te
escuché.
Ese mensajito te lo colocó Kelly durante el en vivo.
¿Qué
le podrías responder, hermano?
No,
yo creo que
ella
sabe, yo creo que todos, muchos, muchos, muchos, muchos saben la gran bendición que es esa mujer en mi vida.
Es
también un hermoso regalo del cielo, es un gran apoyo increíble. Y definitivamente,
Dios,
ella y yo en este caminar en el que vamos a seguir en la lucha, en la lucha, amigo, en la lucha
para
llegar al cielo juntos con esta gran familia de Nazaret. Definitivamente, dile que la amo también, la amo un montón y ya sabes, te amo, mi amor, te amo muchísimo. Y sabes que todo esto que está pasando en mi vida, muchas de estas cosas han sido porque Dios permitió que tú llegaras a mi vida con un propósito maravilloso. Porque sabemos que Dios no une personas, une propósitos.
Bueno,
qué belleza, qué belleza, y
yo
quiero tomar el ejemplo, Alfred, de tu relación, porque es posible tener un noviazgo en Dios.
Es
posible tener un noviazgo
que
realmente nos haga felices, que nos haga ver un proyecto de vida futuro. De pronto, muchas de las parejas que nos están escuchando, que nos están viendo en el Congreso,
ven
esto como algo imposible, como algo lejano. Pero definitivamente yo creo que el primer paso es tener a Dios en el corazón
y
luego Dios te va a presentar a otra persona que también va a tenerlo a él en el corazón. Un mensaje, Alfred, diciendo a nuestros televidentes del Congreso, ¿es posible un noviazgo de este tipo? ¿Qué tan difícil es
un
noviazgo de este tipo?
Yo
realmente diría que no es difícil.
Y
lo planteo desde qué punto de vista, y ya lo decía al principio, cuando realmente amamos, amamos y sabemos que el amor viene de Dios.
El
amor viene de Dios.
Y
cuando se ama en verdad, y en estos días precisamente hablaba con muchas personas acerca de eso. Cuando amamos de verdad, muchachos y muchachas, no hay nada que el amor no pueda romper. El amor rompe todas esas barreras de la ira, de todas las cosas que pasan en la relación, que como les decía, son necesarias.