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Discours / meetingÉlysée (sur YouTube)· 22 novembre 2024 60 minAutoproduitFond programmatiqueEnvironnement & énergieEurope & internationalInstitutions & électionsNumérique

À Valparaíso, discours du Président Emmanuel Macron devant le Congrès national du Chili.

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Chapitres

Répartition du ton (temps de parole politique)

Propositif 95 %Attaque 3 %Défensif 2 %

Affirmations vérifiables (citations exactes)

  • 31:58Emmanuel MacronPromesse
    « Nous sommes ensemble engagés dans une bataille, celle du siècle qui s'ouvre, et c'est sans doute l'une des plus urgentes, celle pour la réduction des émissions de CO2 et la neutralité carbone en 2050. »
  • 34:22Emmanuel MacronFait
    « En France, depuis maintenant 7 ans, nous croyons résolument à l'en même temps. Oui, nous pouvons en même temps bâtir l'économie de demain et préserver la biodiversité. »
  • 36:13Emmanuel MacronFait
    « L'extraction des ressources au Chili comme ailleurs doit impérativement avoir des retombées locales et surtout respecter les plus hauts standards environnementaux et sociaux. »
  • 41:45Emmanuel MacronPromesse
    « Ce modèle, je le défends, c'est pourquoi nous avons ratifié l'accord intérimaire et que nous ratifierons ce texte jusqu'au bout et que nous engageons tous nos collègues européens à faire de même. »
  • 45:12Emmanuel MacronFait
    « Je veux ici saisir cette occasion pour redire combien la guerre d'agression russe en Ukraine est inacceptable. »
  • 50:31Emmanuel MacronPromesse
    « Nous augmenterons de 50 % le nombre d'étudiants que nous recevrons dans nos universités dans les années à venir. »
  • 57:59InvitéFait
    « Paris ou Santiago, nous parlons un même langage et le même chant nous lit. »
  • 58:10InvitéFait
    « Paris ou Santiago, habremos la même langue et le même cante nous unent. »

Temps de parole

  • Invité52 %
  • Présentateur19 %
  • Invité 215 %
  • Invité 313 %

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0:02
Invité

Monsieur le Président, bienvenue à Valparaïs.

6:08
Présentateur

parler pas français, je vais parler en espagnol. Estimado señor Presidente de la República Francesa, señor Emmanuel Macron, a toda su delegación, señoras representantes del Cuerpo Diplomático, honorables miembros del Congreso Nacional, distinguidas autoridades, ministros de Estado, señoras y señores. Señor Presidente, sea usted muy bienvenido en nuestro Congreso Nacional, hoy en esta honorable Casa de la Democracia chilena, nos complace extender una cálida bienvenida al Presidente de Francia. Su visita representa un momento significativo para ambos países y una valiosa oportunidad de fortalecer los lazos históricos, culturales, diplomáticos y políticos que nos unen.

En la región que hoy nos alberga Valparaíso, tenemos el Colegio de la Alianza Francesa, la Calle Francia, la Compañía de Bomberos Francia, que además nos acompañan, y otras expresiones de la comunidad que nos unen con su país. Es un gran honor recibirlo en nuestro país, como fue en su momento, la visita de hace ya 60 años del Presidente de Gaulle en 1964, del Presidente Chirac en el año 2006 y del Presidente François Hollande en el año 2017. Y por cierto, constituye un gran orgullo para nuestra Casa Legislativa contar el día de hoy con su presencia, que robustece una vez más nuestras relaciones.

Las que, por cierto, tienen una larga data que se enmarca en la visita oficial que usted y su delegación realiza hoy a nuestro país, por la que el día de ayer además fueron recibidos por nuestro Presidente Gabriel Boric, algunos de sus ministros, entre ellos nuestro Canciller, que también se encuentra presente. A lo largo de la historia, Chile y Francia han compartido ideales comunes. Nuestros países, con un profundo respeto por la libertad, la igualdad, la justicia y los derechos humanos, han sabido defender valores universales que trascienden fronteras.

Francia, cuna de la Ilustración, ha sido siempre una fuente de inspiración para Chile y el mundo, especialmente durante los momentos en los que nuestro país luchó por construir su propia autonomía e independencia. Desde los tiempos de la emancipación del Imperio Español, cuando cientos de veteranos de las guerras napoleónicas, como los oficiales franceses, George Boucher o Benjamín Biel, se unieron a la causa independentista.

La influencia de los ideales de la Revolución Francesa, de la Ilustración Racionalista, quedó plasmada en las lecturas de los criollos y sus bibliotecas, en que Montesquieu, Voltaire, se leían con interés libertarios plasmándose los ideales republicanos en nuestras primeras instituciones. En 1831, Francia reconoció la independencia de Chile, nombrando a Henry Cassot de Latout en calidad de encargado de negocios y cónsul general de Santiago. Unos años más tarde, ambos países firmaron el primer Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, el 15 de septiembre de 1846 en Santiago.

Durante esos años, mediados del siglo XIX, nuestro país requería modernizar y actualizar su relación con el mundo, encontrando en Francia los patrones a seguir, trayendo destacados científicos e intelectuales franceses a trabajar a Chile para impulsar la investigación y el cultivo de la ciencia, como el naturalista Claudio Gay, que describió nuestra flora y nuestra fauna nativa recorriendo el país y escribiendo también la primera gran historia de Chile en ocho volúmenes, exhaustivamente investigada y molde para la historiografía decimonónica posterior.

Pero también a dos arquitectos franceses se deben muchos palacios neoclásicos de Santiago, como el Teatro Municipal, la actual Casa Central de la Universidad de Chile y el Palacio del Congreso Nacional en Santiago, inaugurado en 1876 y pronto a cumplir 150 años. Me refiero a Claude Brunet de Bain y Lucite Genol. También fueron más de 20.000 los inmigrantes franceses que llegaron a estas sureñas tierras en 1850 y las primeras décadas del siglo XX, aportando en el comercio, la agricultura y los viñedos. De hecho, la Cámara de Comercio Franco-Chilena tiene ya 140 años de actividad bilateral.

En cuanto a los vínculos culturales, podemos afirmar con orgullo que la relación entre Chile y Francia se ha cultivado en todos los campos del arte, la literatura y la ciencia. Quiero detenerme en tres grandes poetas chilenos, como Vicente Huidobro, que partió a Francia en la década del 20 empapándose de la vanguardia parisina y escribiendo poesía en su variante creacionista, alimentada de las vanguardias europeas. También, cómo no mencionarla, nuestra gran Gabriela Mistral, que fue nombrada huésped del gobierno francés, recibiendo en París la condecoración Grado de Chevalier de la Legión de Honor en 1946, el año siguiente a ganar el premio Nobel de Literatura.

Y, por supuesto, Pablo Neruda, quien en distintos momentos de su vida vivió en Francia, como en 1939, en que embarcó en el barco Winnie pegados mil refugiados republicanos desde el puerto francés de Puyac, que huían de la persecución francisca de la España sangrentada por la guerra civil. Y también fue embajador de Chile en Francia entre el año 71 y el año 73, periodo en el cual recibió el premio Nobel de Literatura.

Pero también quiero guardar en un lugar especial para mencionar a nuestra gran Violeta Parra, cantora, música, arpillerista y poetisa de nuestro Chile profundo, de nuestro Chile popular y campesino, que también viajó y vivió en París, donde fue a cantar y mostrar al pueblo francés los múltiples brotes culturales de nuestra patria, de los que nuestra querida Violeta era una gran portadora y embajadora. Incluso expuso, y es una de las chilenas, creo que la única, que ha expuesto en el Louvre, y que nos hace sentir, por supuesto, muy orgullosos de ella.

En Francia, la literatura y el arte chilenos han encontrado una gran recepción, donde nuestros artistas han sido valorados, así como nuestra historia y nuestra cultura. Muchos hombres y mujeres vinculados al arte siguen hasta hoy intercambiando experiencias y colaboraciones en ambos países, así como también numerosos estudiantes de posgrado con vínculos académicos en permanente actualización, fortaleciendo hoy el intercambio de conocimientos y la colaboración en ámbitos científicos como la astronomía, el desarrollo de energías limpias y la innovación tecnológica, reflejando una robusta vocación colaborativa que caracteriza nuestras relaciones.

Hoy enfrentamos desafíos globales que requieren de la cooperación y la unidad entre las naciones, la lucha contra el cambio climático, el avance hacia sociedades más equitativas y el fortalecimiento de los derechos humanos son algunos de los retos que compartimos.

Es por esto que considerando la alta investidura que usted ostenta, presidente, y la alta responsabilidad que Francia tiene en el equilibrio del mundo como miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, desde aquí volvemos a hacer un llamado de urgencia a que hagamos desde la comunidad internacional todos los esfuerzos por lograr de una vez por todas la paz en el mundo, porque termine la guerra en Ucrania y porque se ponga fin a la masacre contra el pueblo palestino. Es esta situación para todas y todos una tremenda responsabilidad, es una responsabilidad sin lugar a dudas de la comunidad internacional.

No puedo dejar de destacar y a su vez agradecer, por supuesto, a través suyo, la recepción inmediata que experimentó el exilio chileno de miles de compatriotas por parte de las autoridades del pueblo y también de toda Francia. Luego del golpe militar del año 73, en septiembre de nuestro país. Esta experiencia de miles de chilenos y chilenas no se olvida, pues se generaron múltiples lazos de relación fraterna, aún latentes y que constituyen un renovado soporte de cooperación bilateral y el entendimiento político basado en el respeto inclaudicable a los derechos humanos, la libertad y la solidaridad humana.

Francia ha sido líder en estas causas y Chile está comprometido a contribuir activamente en ellas. Juntos tenemos el potencial de marcar una diferencia entre los desafíos medioambientales que el mundo enfrenta y debemos ser capaces de construir un planeta más sostenible y justo para las próximas generaciones. No podemos hipotecar ahora el futuro de la humanidad. Presidente Macron, su presencia aquí simboliza nuestro compromiso de seguir avanzando en una relación de respeto, de amistad y cooperación, a partir de nuestra mirada compartida acerca de la relevancia del multilateralismo y el desarrollo sostenible.

Su visita alienta estos lazos y esperamos que sea el inicio de proyectos conjuntos, junto con un diálogo enriquecedor y una relación aún más estrecha entre Francia y Chile. Nos comprometemos a potenciar este intercambio fructífero en materia de estrategias como ciencia, energías renovables, minería e inteligencia artificial, educación, entre otros, de manera de aportar al bienestar y prosperidad de nuestros pueblos, creando de manera conjunta un esfuerzo sólido y sostenido hacia la innovación, la sostenibilidad y el progreso. Para eso, nuestro trabajo desde el Parlamento va a ser importante.

Por eso es que tenemos un gran equipo y un grupo de amistad entre Chile y Francia, que está activo y aquí está su Presidenta. Y este esfuerzo tiene un correlato en nuestras relaciones comerciales que, de acuerdo a estadísticas oficiales, además consignan a Chile como el tercer socio comercial de Francia, en Latinoamérica, detrás de Brasil y México. Claramente, debemos impulsar aún más este intercambio comercial y dinamizar nuestros intercambios que permitirán mejorar la vida concreta de nuestros ciudadanos y ciudadanas. Hemos ratificado recientemente el Acuerdo Marco Avanzado con la Unión Europea, que moderniza nuestras relaciones con Europa y cada uno de sus países.

Quisiera terminar estas breves palabras reconociendo la importante historia de las mujeres francesas y su contribución, como el de Marie Curie, que nos demostró que las mujeres podemos llegar a cualquier lugar, como ella lo hizo siendo reconocida con el Premio Nobel de Química y Física. Olimpia de Gouche, primera redactora de una declaración de los derechos de las mujeres en el mundo. Simone Bale, una de las precursoras de la participación de las mujeres y sus derechos en política. Y no puedo dejar de mencionar a una ciudadana común, que le ha dado una lección al mundo entero. Que las víctimas de la violencia sexual no deben tener vergüenza.

Son los agresores quienes se deben sentir avergonzados. Me refiero a Giselle Pelicot, quien ha sido un ejemplo de valentía y dignidad para las mujeres de Chile y de todo el mundo. Que la vergüenza cambie de bando. Presidente Macron, en nombre del Congreso y especialmente de la Cámara de Diputadas y Diputados del pueblo de Chile, le doy una vez más una calurosa acogida a esta Casa Legislativa, a esta Casa de la Democracia, que también es su casa. Muy bienvenido a Chile, señor Presidente. Merci beaucoup.

17:17
Invité

A continuación, hará uso de la palabra el Presidente del Senado, Senador José García Ruminot. Muy buenos días, excelentísimo Presidente de la República Francesa, don Emmanuel Macron. Excelentísima Presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados, Carol Cariola Oliva. Señor Vicepresidente del Senado, don Matías Walker Prieto. Señor Vicepresidente de la Cámara de Diputadas y Diputados, don Eric Aedo. Ministras y Ministros de Estado, representantes del Cuerpo Diplomático, parlamentarias y parlamentarios, distinguida Delegación de la República Francesa, invitados especiales de la Comunidad Francesa en Valparaíso, señoras y señores.

El Congreso Nacional de Chile tiene el alto honor de recibir hoy al excelentísimo Presidente de la República Francesa, señor Emmanuel Macron, en el marco de su visita oficial a nuestro país. Excelentísimo, señor Presidente. Agradecemos su presencia en la sede del Poder Legislativo de Chile y la valoramos como un reforzamiento de las relaciones bilaterales entre nuestros países, que representan un continuo histórico, cuya génesis se ubica en un pasado fecundo, se cristaliza en un presente de sólidos lazos y se proyecta hacia un futuro de desafíos comunes.

En efecto, ya desde las postrimerías del siglo XVII, cuando Chile aún era una colonia, navegantes y comerciantes franceses trajeron sus conocimientos y su cultura a estas tierras australes. Durante la guerra por la independencia, ilustres franceses se unieron generosamente a las tropas aliadas chileno-argentino.

Francia constituyó un importante referente político, cultural, arquitectónico y jurídico, a contar de los primeros años del siglo XIX, constituyéndose en Chile una comunidad activa que llegó a ser conformada por unos 25 mil franceses hacia comienzos del siglo XX, fundamentalmente comerciantes e industriales, y se enriqueció con el aporte de arquitectos, geógrafos y educadores que visitaron el país para iniciar y supervisar obras y proyectos de desarrollo local. El presente de nuestras relaciones está caracterizado por un singular dinamismo, tanto en materia económico-comercial, como en los ámbitos de cooperación cultural, científica y técnica.

Basta resaltar que casi 300 filiales francesas operan en las más diversas ramas de la actividad económica de nuestro país, las que generan unas 80 mil fuentes de trabajo. Estas cifras son congruentes con la calificación de Chile como, comillas, prioritario para la inversión, cierre comillas, otorgada por Francia a tan solo 40 países del mundo. En la dimensión cultural, científica y técnica, entre nuestros países existen 700 acuerdos de cooperación universitaria y 15 laboratorios de investigación y centros de excelencia de vastas disciplinas, matemáticas, biología, energías marinas, astronomía, entre otras. Además, la movilidad estudiantil entre ambos países es altamente destacable.

Unos mil estudiantes chilenos en Francia y más de 500 estudiantes franceses en Chile. Esperamos que todos estos indicadores sigan fortaleciéndose con la entrada en vigor del Acuerdo Marco Avanzado entre Chile y la Unión Europea, recientemente aprobado por el Senado de la República. Un cariñoso saludo a todos los embajadores de los Estados miembros de la Unión Europea en Chile y muchas gracias por estar aquí. Confiamos que tal como lo hizo Chile, todos vuestros países avancen en la ratificación de este importante tratado.

De cara al futuro, creemos que resulta fundamental perseverar hacia un mayor intercambio comercial, una robusta cooperación en materia de adaptación y protección frente a las consecuencias del cambio climático, un fortalecimiento de la producción y uso de energías limpias y una cooperación estratégica, considerando que poseemos intereses comunes en el Pacífico Sur. En esta línea, aprovecho esta oportunidad para destacar el reciente Acuerdo sobre la Biodiversidad Marina Más Allá de la Jurisdicción Nacional, que fue ratificado por el Estado de Chile el 20 de febrero de este año, antes que lo hiciera cualquier otro país del mundo.

Este tratado es un gran instrumento que nos permitirá abordar la crisis a la que nos enfrenta el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Nuestros casi 6.500 kilómetros de costa y nuestra colosal riqueza de biodiversidad marina convierten a Chile en el mejor candidato para ser sede de la Secretaría del Acuerdo del Acuerdo del cual Francia es firmante. Y esperamos que sea Valparaíso, esta ciudad patrimonio de la humanidad, la sede de la Secretaría de este tratado. Presidente Macron, es usted un líder del modelo de cooperación multilateral europea, cuya trayectoria pública ha tenido el sello de pensar y actuar conforme a los principios del derecho internacional.

La cooperación entre los países y la solución pacífica de los conflictos. En un entorno global, en que acechan riesgos como el populismo, el cambio climático, las guerras y las tentaciones totalitarias, Francia y Chile están llamados a ser paradigmas de defensa de la democracia, promotores de la paz, la libertad y la justicia social. Presidente Macron, muy bienvenido a Chile, muy bienvenido a este Congreso Nacional, muy bienvenido al Senado de la República. Muchas gracias. A continuación, se ofrece la palabra a su excelencia, el señor Presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron.

Señora Presidenta de la Cámara de Diputados, señor Presidente del Senado, señoras y señores ministros, señoras y señores parlamentarios, señores embajadores, señoras y señores queridos amigos. Para un francés, estas cuatro sílabas evocan siglos de sueños y ensueños, ecos de canciones y de motores de la aeropostal. Siguiendo el camino de Jean Mermoz y de Adrien Boulin, relatos de exploradores de mares lejanos que volvían contando cuán bella era esa ciudad y cuánto se merecía su nombre de perla de Pacífico. Entre estos ilustres visitantes figura el general de Gaulle, quien, hace casi exactamente 60 años, realizó una gira histórica de tres semanas por toda América Latina.

Tres semanas que apenas bastaron para expresar la inmensa gratitud de Francia hacia los pueblos latinoamericanos que ya habían apoyado en las horas más sombrías de su historia. Estos pueblos que, desde su creación en junio de 1943, reconocieron el Comité Francés de Liberación Nacional y, con una misma voz, expresaron su profunda alegría por la liberación de París. Hoy, me incumbe expresarles nuestra amistad fraterna, arraigada en un irresistible amor compartido por la libertad y una admiración sin límites por las mujeres y los hombres que lucharon por ella.

Porque, entre los héroes de la independencia de ustedes, junto con los grandes libertadores O'Higgins y San Martín, muchos serán soldados que habían combatido con Napoleón y habían visto el sol victorioso de Austerlitz. Una vez más, los franceses vertieron su sangre para defender un ideal, un sueño, la independencia de América. Más tarde, decenas de miles de franceses, muchos de ellos originarios del País Vasco, llegaron a su vez aquí para buscar una vida mejor.

Ese deseo ardiente de libertad se transmitió de generación en generación, el que defendió como nadie el paradigma Pablo Neruda, a quien nosotros, los franceses, le tenemos un apego particular, porque vemos en él una figura iconoclasta, una forma diferente de pensar, a contracorriente. Al igual que Romagari, alguien que nunca dudó en sumarse a los últimos y más tenaces resistentes. Cuando en 1973, Francia acogió a miles de chilenos que huían del país después del golpe de Estado, lo hizo con amor fraterno. Hoy, deseo rendir homenaje a todos aquellos franceses que abrieron las fronteras de su país y las puertas de sus hogares.

Seguimos compartiendo con ustedes este nuevo sentimiento de indignación ante la explotación y la misma ambición de construir un contrato social más igualitario. Este programa progresista está plasmado en la historia de Chile. Me cuentan que en cada ciudad hay una calle dedicada a los tres antonios, a los cuales dos eran franceses. Ya en el siglo XVIII, la ambición de estos tres hombres era destronar el orden establecido al proponer la independencia de Chile, la proclamación de la República, una reforma agraria, el sufragio universal, incluyendo a los pueblos indígenas, la abolición de la esclavitud y la pena de muerte, y muchísimas reformas más.

Estas ideas subvertidas se extendieron en todo el continente, y hoy, más de dos siglos después, defendemos una misma visión de la humanidad, una misma visión humanista, en la que se encuentran Francia, Europa y América Latina. Y este enfoque nos lleva a entusiasmarnos por la misma pasión hacia la política, sí. Nos gusta discutir sobre nuestros desacuerdos, nos gusta confrontar nuestras ideas, y sobre todo, nos gusta actuar. A través de esta voluntad política, podremos superar juntos los grandes desafíos de nuestro tiempo.

Oui, ces grands défis de notre temps sont ceux que nous avons à relever, et le premier d'entre eux est celui du dérèglement climatique et de la préservation de la biodiversité. Nous sommes ensemble engagés dans une bataille, celle du siècle qui s'ouvre, et c'est sans doute l'une des plus urgentes, celle pour la réduction des émissions de CO2 et la neutralité carbone en 2050. Nous y sommes engagés avec force, et votre pays, votre continent, ont à cet égard tant d'atouts, des énergies renouvelables, des minerais critiques et des terres rares, essentielles pour les technologies qui permettront de relever ce défi.

Et notre capacité à bâtir des ponts, mener une politique commune pour réduire nos émissions, décarboner nos industries, et ce qui nous unit au-delà de tout. Et le Chili, comme toute l'Amérique latine aussi, subit dans sa chair les conséquences de ces dérèglements, les conséquences de la perte de biodiversité. Chaque année, les feux de forêt dévastateurs déclenchent un combat inégal au cours duquel des sapeurs-pompiers héroïques tentent d'arrêter la course des flammes. Et à ce titre, je repense à ces mots de Neruda qui disent tant de notre rapport à la forêt. Je le cite, « Qui ne connaît pas la forêt chilienne ne connaît pas cette planète.

» C'est de cette terre, de cette boue, de ce silence que je suis parti cheminer et chanter à travers le monde. Oui, il nous invite à apprendre de ce patrimoine naturel, le protéger, le cultiver, aider aussi ceux qui en dépendent. Ce lien se presse dans la vie même des peuples indigènes, dans les liens académiques universitaires, vous l'avez rappelé, Madame la Présidente, qui lit notre histoire et dans les combats contemporains.

C'est d'ailleurs la cause que la France a voulu partir à travers les sommets sur les forêts, organisés l'année dernière au Gabon, et dans lesquels nous sommes ensemble pleinement engagés, nous battre pour préserver les forêts de notre planète, pour partout, sur ce continent comme ailleurs, résister à la déforestation et reconnaître que ce combat est jumeau de la lutte contre les émissions de CO2. Car chaque forêt qui brûle libère du carbone, car chaque forêt primaire dont nous nous séparons, c'est du carbone irrécupérable et des écosystèmes de biodiversité irréparables que nous détruisons.

Cet agenda est celui qui nous lie, celui sur lequel nous cheminerons, en particulier jusqu'à la COP de Bellem l'année prochaine, où nous devons ensemble porter des chantiers nouveaux. Et à ce titre, je veux le dire ici avec beaucoup de force, car dans votre pays comme dans le mien, souvent la lutte pour la biodiversité, contre les dérèglements climatiques, a été opposée à la lutte pour le développement économique. Je ne crois pas à cette opposition. En France, depuis maintenant 7 ans, nous croyons résolument à l'en même temps. Oui, nous pouvons en même temps bâtir l'économie de demain et préserver la biodiversité, en même temps bâtir la croissance et lutter contre le dérèglement climatique.

Cet agenda, c'est celui qui doit reposer sur des marchés de crédit biodiversité, un contenu carbone dans notre production industrielle, réussir là aussi à bâtir une coopération efficace, un multilatéralisme rénové, et c'est celui que nous portons à travers le pacte de Paris pour les peuples et la planète. Ensemble, nous battre pour le développement, la lutte contre les inégalités, la préservation de la biodiversité, la réduction des émissions de CO2, le faire de manière respectueuse, en considérant que chaque pays a son chemin singulier et mobiliser davantage de financements publics et privés en la matière.

Ce chemin de prospérité durable, respectueuse de la planète et des peuples autochtones, c'est celui qui doit unir la France et le Chili, celui qui doit unir l'Europe et l'Amérique du Sud. A ce titre, depuis trop longtemps, des entreprises prédatrices imposent des clauses léonines pour mieux exploiter les ressources du continent, au détriment des populations locales, en ne laissant derrière elles qu'une population appauvrie et une nature ravagée. C'est non. Et il est définitivement temps de tourner la page de ce modèle. L'extraction des ressources au Chili comme ailleurs doit impérativement avoir des retombées locales et surtout respecter les plus hauts standards environnementaux et sociaux.

Ce chemin, celui que vous avez décidé pour votre pays, c'est celui que nous voulons épouser et l'engagement que nous prenons comme pays profondément attaché à la dignité humaine, comme partenaire et comme ami. Cette ambition de protéger nos terres, nos mers, c'est aussi un engagement à protéger la haute mer et nos océans. De Chili comme la France, on part leur géographie d'une ambition commune. Créer des aires marines protégées en haute mer et lutter contre la pêche illicite, illégale et non répertoriée.

Cet engagement, nous le faisons vivre ensemble et je suis à cet égard fier ici de vous dire en effet que la France, comme vous, a signé et entend mobiliser le maximum de pays comme nous à ratifier ce fameux traité que vous avez évoqué, Monsieur le Président, à l'instant, qui nous permettra de bâtir ce cadre international et nous espérons pouvoir annoncer les 60 ratifications à l'occasion de la conférence des Nations unies sur l'océan que la France organise à Nice le 8 juin 2025 et à laquelle nous vous attendons.

Mais à ce titre, je veux ici vous dire la fierté qui est la mienne d'annoncer le soutien de la France à la candidature de Valparaïsso pour accueillir le siège du traité sur la biodiversité en haute mer. C'est ici, si près du monde, du bout du monde, chère la Louise Sepulveda, dans cette ville tournée vers un océan majestueux que notre ambition doit être ancrée. Oui, nous espérons ensemble avoir ces 60 ratifications et j'aurai l'honneur tout à l'heure à côté du Président Boric de lancer l'appel de Valparaïsso avec un contenu inédit et de Valparaïsso à Nice, construire ce chemin d'une alliance entre les Chili et la France pour nos océans.

Nos enjeux contemporains sont aussi ceux de la sécurité et de la lutte contre la criminalité organisée. Et j'en parle avec d'autant plus de gravité que nous sommes nous aussi en tant que pays latino-américains avec le territoire de Guyane, confrontés aux réseaux criminels qui viennent piller nos ressources et exploitent la misère humaine en bénéficiant du trafic de drogue et d'êtres humains.

Nous voulons agir avec force contre le narcotrafic, avec vous et à chaque étape, aider au développement de la culture de substitution car les femmes et les hommes qui dépendent aujourd'hui de ces productions doivent bénéficier d'une alternative, coopérer étroitement pour briser ces trafics sur terre, en mer comme dans les airs, lutter contre le blanchiment d'argent pour s'assurer que le crime ne paie pas et développer notre entraide judiciaire pour que justice soit rendue aux innombrables victimes de cette criminalité. Oui, cette lutte contre notre insécurité croissante et contre cette criminalité organisée internationale, elle aussi, nous unit.

Car les échanges que nous voulons avoir, que nous voulons voir prospérer entre nous, sont d'une toute autre nature. Et c'est cela qui doit nous conduire à défendre le commerce, mais à le penser de manière cohérente avec notre agenda international. Cette question est une question ancienne entre nous qui remonte aux légendaires galions d'or et de pierreries, les premiers à creuser entre l'Europe et l'Amérique le sillon de nos échanges commerciaux. Depuis cette époque, nombreuses sont les entreprises qui se sont implantées sur le continent auxquelles votre peuple a donné sa confiance. Et nous sommes heureux que de l'avion au métro, vous ayez continué aujourd'hui à faire confiance à la France.

Sur vos tables, en revanche, je sais que vous préférez le vin chilien à nos vins français, mais nous ne pouvons pas nous en vouloir. Nous comprenons trop bien que la question du vin relève de la fierté nationale. Nous sommes les mêmes. Et puis, nous nous consolerons en nous souvenant que l'or noir de vos cépages, le fameux Carmen Herre, a été apporté chez vous au XVIIe siècle par les immigrés basques et qu'au fond, votre vin chilien est un peu un vin français aussi. Ne m'en voulez pas de la part d'un président français, il s'agit là d'un immense compliment.

Oui, nous voulons construire une relation commerciale sur la base de cet héritage, c'est-à-dire celui qui respecte la souveraineté et l'indépendance des pays d'Amérique latine. Et avec le Chili, nous sommes parvenus à adopter un accord commercial moderne, adapté aux enjeux du siècle et notamment aux défis climatiques. Un accord qui ne transige ni sur notre ambition économique, ni sur le respect de la souveraineté de chacun qui définit un cadre clair des terres rares et des minerais critiques jusqu'à l'industrie en passant par le climat et qui est totalement cohérent avec nos engagements aux uns et aux autres.

Ce modèle, je le défends, c'est pourquoi nous avons ratifié l'accord intérimaire et que nous ratifierons ce texte jusqu'au bout et que nous engageons tous nos collègues européens à faire de même. Et c'est ce modèle que nous recherchons aussi pour vos voisins du sous-continent, en particulier les membres du Mercosur, à savoir un cadre qui ouvre la voie à un commerce fondé sur les meilleurs standards, au bénéfice de nos économies, protégeant chacun nos producteurs et nos consommateurs, ne renonçant pas à nos ambitions et nos standards, étant respectueux de nos souverainetés des uns et des autres et de la transition écologique et économique.

Ce n'est pas le cas du texte actuel qui existe entre l'Union européenne et le Mercosur, mais c'est résolument le cas de l'accord entre le Chili et l'Union européenne. Oui, nous avons patiemment construit une Union européenne qui est désormais un pôle économique qui est le plus ouvert au monde et surtout le plus attaché au droit international. Et je le dis dans un moment critique de notre planète, car aujourd'hui, des grands espaces commerciaux, l'Union européenne est le dernier qui respecte les règles de l'Organisation mondiale du commerce. Et soyons lucides, ni la Chine, ni les Etats-Unis d'Amérique n'ont décidé de continuer à totalement le respecter.

Et je me félicite de cela en étant lucide sur le fait que l'Europe a besoin d'un réveil stratégique, de savoir mieux se protéger et aussi de nouer des relations plus fortes avec des partenaires, ceux de ce continent, qui partagent la même ambition et ne veulent pas céder aux hégémonies ni de l'un ni de l'autre. Nous sommes aujourd'hui, au-delà de la question du commerce, confrontés à un désordre international, qu'il s'agisse du respect du droit international ou de celui de l'Etat de droit. La France, à ce titre, ne détournera jamais le regard face aux crises, quelles que soient les régions, et en particulier les crises auxquelles l'Amérique latine est confrontée.

Il n'y aura jamais deux poids, deux mesures face à une tragédie qu'elle se déroule à Haïti, au Venezuela ou aux portes de l'Europe. Et nous voyons à quel point le Chili et tant de pays latino-américains en subissent dans leur chair les conséquences. Toujours présente à Port-au-Prince, la France continuera d'apporter son soutien au peuple haïtien et de soutenir toutes les initiatives visant à rétablir la sécurité et recréer un chemin vers une situation politique stable. Les Haïtiens le méritent. À Caracas, où nous sommes aussi présents, nous maintenons une position claire. Toute la transparence doit être faite sur les élections présidentielles qui se sont tenues en juillet dernier.

Et les pressions, menaces, arrestations à l'encontre des opposants doivent cesser et leur libération doit se poursuivre. Cette situation politique aujourd'hui au Venezuela est le contraire même de l'engagement historique du Venezuela pour la liberté et le contraire même de la grandeur du peuple vénézuélien. Nous ne les laisserons pas seuls et je sais aussi l'engagement et l'exigence de votre pays en la matière. Je veux ici saisir cette occasion pour redire combien la guerre d'agression russe en Ukraine est inacceptable.

Nous avons en commun cette admiration pour les combattants de la liberté, les femmes et les hommes morts pour un idéal et pour que les futures générations vivent en paix dans un pays indépendant. Cette souveraineté acquise de haute lutte impose le respect et il ne viendrait à l'esprit de personne d'accorder le droit à un pays d'absorber son voisin parce qu'il partage la même histoire ou parce que des populations frontalières partageraient la même langue. Rien ne justifie l'impérialisme et la brutalité. Rien ne justifie le révisionnisme des frontières internationales. Ce combat se déroule au moment même où je vous parle en Ukraine, plus de 1 000 jours après l'invasion de son territoire.

Le Chili a montré la voie, et j'appelle tous les dirigeants de votre continent à reprendre ce flambeau des libertadores et à soutenir ces combattants de la liberté. Je veux redire ici au peuple ukrainien que nous sommes à leurs côtés. Cette paix dans le respect de la souveraineté et de la sécurité de chaque Etat est aussi notre objectif au Proche-Orient. Face à une situation humanitaire désastreuse, un bilan humain inacceptable, la France ne ménage aucun effort pour parvenir à un cessez-le-feu immédiat à Gaza et au Liban, obtenir la libération des otages et construire une solution politique où deux Etats vivent en paix et en toute sécurité.

Je sais à quel point la question palestinienne est perçue comme une profonde injustice en Amérique latine, comme si l'histoire n'avait jamais pu aboutir à une solution, alors même que tant de peuples trouvaient dans un Etat une forme d'émancipation. et je vous le dis aussi aujourd'hui ici avec beaucoup de force, cette paix est possible si la communauté s'y engage avec unité, sincérité et force et le combat pour deux Etats vivant en paix et en sécurité, se respectant l'un l'autre, est celui que nous devons mener et nous ne relâcherons aucun effort.

Dans ce monde plus violent, plus fracturé, plus compétitif, j'écoute les récits de nos aînés qui nous font revivre avec toujours beaucoup d'émotion le temps où la France avait une place particulière, osons dire, privilégiée en Amérique latine et au Chili, pays vers lequel plusieurs générations de Français s'étaient tournés pour se former, explorer de nouvelles formes artistiques, bâtir des partenariats scientifiques et de recherches absolument inédites, vous en avez rappelé les chiffres, Monsieur le Président, Madame la Présidente.

Symmétriquement, mon pays restera marqué pour toujours par les vers de Pablo Neruda, Gabriela Mistral, les marvres de Nicanor Plaza, les monumentales peintures d'histoire de Soubert Cassot, le jeu d'acteur de Riveros qui tourna pour Cocteau et tant d'autres créateurs nés sous les Andes qui voulurent offrir à la France quelques années de leurs talents en exil ou par choix. Cette histoire doit continuer de s'écrire. Elle doit continuer de s'écrire avec nos étudiants, nos chercheurs, nos artistes, pour ouvrir de nouvelles voies et intensifier ce dialogue jamais interrompu avec la France en bâtissant de nouvelles cathédrales dédiées à l'art et au savoir.

Alors que le Chili est le pays qui accueille le plus grand nombre de lycées français en Amérique latine, nous allons continuer à promouvoir ce modèle sur l'ensemble du continent. Nous avons besoin de mécènes et de nouveaux leviers pour financer davantage d'échanges universitaires. Mais surtout, il y a quelques semaines, au sommet de la francophonie de Villers-Cotterêts, le Chili a rejoint la grande famille de la francophonie qui crée à travers le monde un réseau unique d'amitié, de compréhension, une volonté à travers cette langue qui réunit plus de 320 millions de locuteurs et qui en aura près de 500 à l'horizon de 2050, une vision commune du monde.

Ce choix du Chili, nous souhaitons l'accompagner en développant davantage l'enseignement du français dans votre cycle secondaire, en ayant encore davantage de partenariats, s'appuyant sur la force du réseau de nos lycées et de nos écoles françaises et en accueillant davantage d'étudiants chiliens. C'est pourquoi j'ai annoncé hier que nous augmenterons de 50 % le nombre d'étudiants que nous recevrons dans nos universités dans les années à venir. Oui, nous souhaitons nourrir ce dialogue de manière concrète et les alliances françaises aux côtés de nos lycées et écoles jouent ce rôle formidable et je les en remercie.

Je souhaite aussi que les Semaines de l'Amérique latine, organisées par le ministère de l'Europe et des Affaires étrangères et la Maison de l'Amérique latine en France, le président est avec nous, puissent innover en bâtissant ce forum nouveau où les artistes, les chercheurs, les entrepreneurs pourraient se trouver tout au long d'une journée dans cette maison pour partager travaux et idées et bâtir un chemin nouveau. Et je veux ici vous livrer, pour conclure mon propos, une conviction profonde dans la matière. Je vous ai écouté, Madame la Présidente, je vous ai écouté, Monsieur le Président, j'ai écouté hier le Président Boric, j'ai écouté aussi plusieurs dirigeants de la région.

Tous ne pensent pas exactement la même chose, ça ne m'a pas échappé, mais c'est pareil en Europe. Néanmoins, quand on parle du climat, des océans, des forêts, quand on parle de l'intelligence artificielle, sujet sur lequel nous avons bâti un partenariat de recherche inédit, quand on parle de l'économie bleue comme de l'économie verte, quand on parle de démocratie ou de sécurité, il y a quelque chose d'un même regard, d'une affinité, d'une même volonté qui nous unit de rechercher un équilibre, une forme d'harmonie, de ne céder en rien à une hégémonie, qu'elle soit chinoise ou des Etats-Unis. Et au fond, ceci ressemble à l'histoire qui nous lie, elle est assez singulière.

C'est une histoire faite de conquêtes, de libérations, directes ou indirectes, et les désordres que la France jadis a pu créer en Europe et les soldats qu'elle a pu ensuite exporter sur votre continent ont permis des indépendances. Et elle est faite de cette intimité intellectuelle, culturelle et politique qui nous lie. Et pendant tant de décennies, nous avons été miroirs l'un pour l'autre, nous admirant, nous respectant et réciproquement nous guidant. Alors aujourd'hui, et on l'a bien vu, ces dernières décennies, sans doute, ce dialogue a été moins vivant. On me l'a dit, ici, au Brésil, un peu ailleurs, la France, l'Europe ont été moins présentes.

On a moins entendu cette voix, quelque chose s'est passé qui était peut-être moins fort, sans doute. Mais dans ce monde fragmenté, où les guerres reviennent, où la puissance est désinhibée, que ce soit la puissance géopolitique ou économique et technologique, où la solitude de nos compatriotes est notre problème de chaque jour dans nos démocraties, dans ce fracas des réseaux sociaux qui en même temps isole, en même temps qu'il désinhibe la haine et fait dire qu'en défendant la libre parole, on justifierait les racismes, les antisémitismes, les harcèlements et la haine, déviance complète de ce qu'est la démocratie ou l'esprit des Lumières.

Oui, je suis convaincu que dans ce monde-là, nous, qui sommes épris de liberté, d'une liberté ourlée de conversations exigeantes, d'un même respect, d'un même attachement à la justice et au progrès, d'une recherche d'harmonie entre les hommes et avec la planète, nous avons un combat, pas quelque chose simplement à défendre en essayant de résister à un mouvement qui paraîtrait inexorable et serait beaucoup plus attractif ou séduisant. Non, nous avons le plus beau des combats à mener aujourd'hui. Nous sommes obligés d'être intranquilles dans ce monde qui change face à des gens qui sont pleins de certitude et qui vous expliquent qu'ils ont les solutions à tout.

l'hypersécurité qui enferme, l'hyperliberté qui donne à la loi du plus fort tous les droits en économie, l'hyperpuissance géopolitique qui soumet et construit des nouveaux impérialismes et crée des nouveaux colonisateurs. Face à tous ces génies du chaos et du désordre technologique et géopolitique, nous avons le plus beau des combats à mener, le combat des lumières, du progrès, du climat. Nous avons une conquête à mener. Et oui, je crois très profondément qu'il y a une route qui lie de Valparaíso à Brest, le Chili à la France. Nous qui sommes à ces pointes avancées de nos continents faisant face aux océans.

Nous qui sommes des puissances océaniques, maritimes, qui croyons dans l'avenir et dans cette inquiétude qui accompagne chaque combat difficile. Nous avons à bâtir des routes de conquêtes nouvelles. Non pas des routes pour soumettre, comme parfois celles-ci ont existé entre nos continents. Non, une route nouvelle ensemble de liberté et d'équilibre. Non pas la route des conquistadors pour définir un nouveau monde. Nous avons à être ensemble les conquérants de ces mondes nouveaux. C'est Amos Juntos los conquistadores des mundos nuevos. Je le suis profondément convaincu.

Le chemin que nous voulons dessiner avec vous par-delà nos océans est ensemble d'être les conquérants de ces mondes nouveaux où l'industrialisation coexiste avec le climat et la biodiversité, où l'innovation technologique est au service d'un humanisme, où les démocraties restent sur le chemin du respect, de la reconnaissance, où le progrès est possible pour tous, où l'action internationale se conforme aux droits, où l'éducation, la science, la culture permettent de comprendre et d'inventer des imaginaires communs. Oui, nous avons ensemble à bâtir une conquête, mais celle-ci est intellectuelle, poétique, culturelle, technologique, au fond, éminemment politique.

Et ici, en quelques quelques mots, les pilaires de notre historique future. Il y a que la histoire entre Chine et Francie ne s'est écrivée en passé, mais en futur. Demasiados sont los lazos que nos unen, Demasiados sont los retos que nos esperan. Comme disait Louis Aragon en su complaint de Pablo Neruda, Paris ou Santiago, nous parlons un même langage et le même chant nous lit. Paris ou Santiago, habremos la même langue et le même cante nous unent. Les versos du poète resouinan aujourd'hui, en ce congrès, tant actuel comme ce qu'on a dit. Je suis très heureux d'être avec vous pour comprovoir avec mes propres yeux ce qu'on les suivantes sont ces mots. Merci à tous.

Que vivez ce grand pays et la amie de la france-chilienne. Pour finir cette session conjunt du Congrès du Congrès du Congrès de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle

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de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle de la Nouvelle